¿A dónde va a parar nuestra insaciable sed de datos?

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Fotografía tomada de http://www.identi.li

Mucho se ha hablado ya del conocido como Big Data o la capacidad de procesar grandes cantidades de datos, datos que somos nosotros mismos quienes diariamente, con nuestros movimientos en internet, “subimos” de manera gratuita a la Red. Hace poco leía sobre el tema y me encontraba con la denominación de que esos datos conforman nuestro ADN virtual. Una acepción que no me pudo parecer más acertada para definir nuestro yo más tecnológico en plena era digital. Y es que, a todas horas, todos generamos datos aunque estemos todavía empezando a ser conscientes de ello. A primera vista, todo ello parece conducir a hacernos la vida más fácil. Por ejemplo, si mi portátil se rompe, puedo haber subido copias de mis documentos en Google Drive o servidores similares. Si pierdo mi móvil, no pasa nada porque tengo todas mis fotos personales en mi cuenta de icloud. Por no hablar de las redes sociales, puedo haber perdido el contacto con amigos de mi infancia, pero seguir su día a día como si el contacto diario siguiese mediante Facebook. Pero, ¿y los contras?

Parece que cuanto más importante ha de ser nuestra privacidad, invadidos como estamos por tanto intrusismo publicitario, más vulnerable nos hacemos creyendo en la inocencia de la democracia de la Red. Así, cuando aceptamos las cookies de un determinado sitio web, sin saberlo, estamos dando información sobre nuestros hábitos de navegación a terceros. Otro ejemplo, es la IP de nuestro ordenador o de la red wifi a la que estemos conectados, ésta nos geolocaliza y da información de nuestro día a día a gigantes como Google que luego venden nuestra información traducida en datos para fines comerciales. ¡Y qué decir de los miles de registros de transacciones de compra! Es escalofriante descubrir que, cada día, generamos 2,5 trillones de bytes con los que el consumo de la energía diaria ya supera un 2%. Y es que ya tiene un impacto energético que no es nada trivial. Pero, sobre todo, ¿a dónde van a parar todos esos datos? ¿A la famosa nube? Pues bien, esos datos son vendidos a empresas donde se guardan, estudian y hasta prevén nuestros patrones de conducta.

Para tomar conciencia de todo lo que, de verdad, implica beneficiarse del uso de las nuevas tecnologías en nuestro día a día, se ha desarrollado en el CCCB de Barcelona el proyecto conocido como estación BETA. BETA, como todos sabemos en el lenguaje informático, describe la versión de un programa que se lanza al público pero que se encuentra en proceso de testeo. La exposición Big Bang Data es la primera de la serie de exposiciones de este proyecto destinado a hacernos pensar sobre los cambios a los que estamos sometidos en la era digital cuando todavía no tenemos perspectiva suficiente para poder mirar atrás y llegar a conclusiones contrastadas.

Aunque esta muestra puede verse ahora en Barcelona, el próximo mes de febrero llegará a la Fundación Teléfonica. Antes de que los madrileños podamos verla, he podido visitarla “online” en la web que ha sido creada al efecto y me han llamado la atención las siguientes obras por las reflexiones que traen consigo. Comenzamos por “Face to Facebook“.

Paolo Cirio i Alessandro Ludovico. "Face to Facebook", 2011. Imagen: Flickr. Créditos: Ars Electronica. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0.

Paolo Cirio i Alessandro Ludovico. “Face to Facebook”,2011. Imagen: Flickr. Créditos: Ars Electronica. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0

Se trata de una intervención artística realizada utilizando como soporte el propio internet y donde los artistas Cirio y Ludovico robaron la información de un millón de perfiles personales de Facebook y los clasificaron después por sus rasgos faciales. Con estos datos crearon una página de contactos falsa llamada Lovely-Faces.com. A lo largo de sus tan sólo cinco días de vida, el proyecto recibió más de mil menciones en medios de comunicación, once amenazas de demanda y varias cartas de los abogados de Facebook. ¿Sienta mal cuando te hacen justo lo que tú haces a los demás no? Otro proyecto que se podría calificar como de activismo pro-común, aunque no pertenece a esta muestra, es “Google Wil Eat Itself“, realizado por los mismos artistas en 2005, y que era una crítica a la apropiación comercial de internet por parte de Google. Consistía en una especie de autocanibalismo virtual,donde los artistas utilizaban el propio sistema de monetización de Google, Google Ad Sense, para comprar acciones de la propia empresa mediante los beneficios obtenidos de las campañas realizadas con su propio programa. Por supuesto, las webs donde obtenían los ingresos por anuncios, no eran reales, sino webs ocultas creadas por ellos mismos.

Otra obra, “Internet Machine” de Timo Arnall, ha sido creada especialmente para esta exposición e introduce a los visitantes en los aspectos espaciales y arquitectónicos de los centros de datos, aquellos lugares donde se almacenan millones de datos así como aplicaciones y servicios. Esta instalación permite imaginar el “estar allí” y mediante la fisicidad busca romper la noción de que estos espacios son inmateriales o lo que entendemos por la nube. Resulta curioso saber que Facebook tiene su centro de datos en el Ártico, una inmensa nave situada en un lugar tan frío para así poder ahorrarse parte del aire acondicionado que se necesita para poder mantener tal cantidad de información en filas de procesadores.

24 horas photos” es una instalación formada por un mar de fotografías impresas que corresponden a las imágenes subidas por usuarios a Flickr en un periodo de 24 horas. El propósito de esta instalación es mostrar el diluvio de imágenes que la red condensa a cada segundo y cómo nos hemos habituado a consumirlas, así como tomar conciencia del hecho que las fotografías pasan del ámbito privado al público al subirlas a la red. Y es que no te fíes tampoco de la nube. ¿Recordáis hace menos de un mes como diversas cuentas de icloud de famosas han sido hackeadas?

Erik Kessels, "24 HRs in photos", 2011. Imagen: Flickr. Créditos: Jacqueline Poggi. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0.

Erik Kessels, “24 HRs in photos”, 2011. Imagen: Flickr. Créditos: Jacqueline Poggi. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0.

Por último, “Where the F**k was I” surge cuando, en 2011, los investigadores informáticos Alasdair Allen y Pete Warden descubrieron que el iPhone almacenaba información sobre el historial de localización de su propietario, sin su conocimiento. James Bridle extrajo de su teléfono el archivo en el que se almacenaban estos datos, y produjo con ellos un libro que muestra en mapas sus desplazamientos entre junio de 2010 y abril de 2011. ¿Recuerdas todos los lugares en los que has estado? Pues al autor le sorprendió descubrir cómo esta memoria digital mostraba lugares que ya había olvidado haber visitado y otros en los que nunca había llegado a estar, a consecuencia de los errores del sistema. Un tema muy interesante y en boga el de la geolocalización, que redes sociales como Swarm, antiguo Foursquare, quieren explotar.

Y después de todo lo dicho, ¿te sigues fiando de internet? ¿Seguirás haciendo uso de la nube? Parece no nos queda otro remedio..

Entrevista a Juan Merodio sobre el uso de las redes sociales en Museos

Juan Merodio es uno de los principales expertos en España en Marketing Digital, Redes Sociales y Web 2.0. Ponente habitual en congresos de reconocido prestigio internacional así como profesor de las mejores Escuelas de Negocio y Universidades, entre las que destacan la Rey Juan Carlos, Universidad de Barcelona o el Instituto de Empresa. Desde My Art Diary, hemos podido entrevistarle y así conocer su punto de vista sobre cómo los Museos se están enfrentando a los retos que supone la Web Social.

museos redes sociales

P. Al contrario que en otros sectores como la moda u otros bienes de consumo, el sector artístico es uno de los que muy tímidamente empieza a comprender lo que implica estar en las redes sociales. Su incursión, a día de hoy, va con retraso con respecto al resto de sectores. Desde tu punto de vista, ¿En qué notas que los Museos todavía no se han adaptado al entorno 2.0?

R. Realmente creo que es un sector que podría sacar mucho partido de internet, redes sociales y las nuevas tecnológicas, pero probablemente con conservadurismo no han decidido dar el salto de una manera más profunda.

P. Cuando hablamos de Social Media en general, hay que desterrar mitos y entender que el Community Manager no sólo debe postear contenidos sino, además, analizar y finalmente, que ese esfuerzo se traduzca en ventas. ¿Crees que los Museos aprovechan las redes social para desarrollar e-commerce? ¿Cómo acercarles esta idea de venta sin que su misión en pro de la Cultura quede ensombrecida por la economía pura y dura?

R. En absoluto lo aprovechan, de hecho creo que con las redes sociales pueden fomentar notablemente la parte de ventas de entradas, merchandising, notoriedad, y dar una nueva visión del mismo. Creo que la idea es que igual que venden por otro canales Internet es uno más, y si no lo aprovechan están dejando de fomentar la cultura, la parte económica evidentemente es necesaria para hacer sobrevivir la cultura.

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Fotografía de Juan Merodio. Imagen cortesía del propio autor.

P. Todos los Museos ya están en Facebook y Twitter, pero el ecosistema de redes es mucho más extenso. ¿Qué redes sociales recomendarías además y por qué?

R. Creo que redes muy visuales como YouTube e Instagram pueden ayudarles a generar estrategias de contenidos visuales muy potentes, para hacer llegar su mensaje más allá de donde nunca imaginaron llegar, es lo bueno de las redes sociales, su poder de penetración es brutal.

P. Ya se han desarrollado muchas aplicaciones móviles en el sector museístico, la primera de ellas, la del Museo Picasso del Málaga. Como experto, ¿qué le pides a una app? ¿Cómo crees debe ser aquella dedicada a los Museos? Hablamos de una app que perdure, no de aquella que el usuario se descarga al entrar al Museo y al salir, tristemente, ya la borra. Quizás la más innovadora sea ArtLens del Cleveland Museum of Art. ¿Qué te parece?

R. Yo a una app le pido algo muy sencillo y es que sea útil para él usuario y que le aporte un valor real que le permita mejorar su experiencia tanto dentro como fuera del museo, y esto será lo que haga que un usuario la siga utilizando, cuando dejamos de utilizar algo es porque no nos aporta algo que nos merezca la pena esa inversión personal de tiempo.

Respecto a la app ArtLens, me parece una gran idea, porque realmente te hace interactuar en el museo haciendo más enriquecedora tu visita y dando una única visión y experiencia durante la misma.

P. ¿Crees en la tecnología de la realidad aumentada? ¿La consideras útil en una visita a un Museo? O quizás, ¿entorpece el disfrutar de la visita?

R. Creo que sí es simple es útil. El problema de la realidad aumentada es cuando llega el punto que la tecnología pasa de dar un valor a convertirse en un obstáculo, por lo que si conseguimos un sistema de realidad aumenta fácil y cómodo de usar la gente lo percibirá positivamente.

P. El gigante Google hace ya un par de años desarrolló para Museos lo que se conoce como Google Art Project. A grandes rasgos, consiste en subir a la Red imágenes en Gigapíxel de importantes obras de arte. Una gran galería virtual. Ahora atacan de nuevo con Google Indoor. ¿Crees esto aporta algo de nuevo para los usuarios o ya es “infoxicarles” con datos innecesarios?

R. Creo que sí aporta, aunque es una opinión personal, al final es cierto que tenemos intoxicación de contenidos, pero por suerte cada vez tenemos más medios y vías de filtrar, lo importante es que la información esté ahí para que el usuario que lo necesite en el momento concreto pueda encontrarlo.

P. Por último, en cuanto a la tecnología de los Beacons. Sin duda, es la gran innovación en geolocalización pero, ¿no es una tecnología demasiado cara? ¿podrías poner ejemplos de éxito en su uso? ¿y en el campo de los Museos?

R. No es cara, de hecho cada día la tecnología es más barata, hace años era mucho más cara, pero para mi algo es caro o barato dependiendo del valor y resultados que ofrezca, ¿si 100 € de inversión te da un resultado de 0 es barato? Evidentemente es caro porque el resultado es nulo.

De momento hay pocos casos de uso y en museos no conozco, pero estamos haciendo pruebas y estamos viendo que es un canal de comunicación muy potente si lo enfocamos bien, donde el usuario puede recibir la información que necesita justo en el momento preciso y en el lugar adecuado, y además permite al museo obtener información de cada usuario muy útil para posteriores comunicaciones segmentadas, es un claro ejemplo de marketing one to one real. Creo que los museos tienen una oportunidad real de aprovecharlo, y los primeros que lo hagan serán los que le saquen más partido y repercusión en medios.

¿Qué es un Drone? Tecnología al servicio del arte contemporáneo

Recreación "The Drone Aviary". Museo Victoria & Albert, Londres.

Recreación “The Drone Aviary”. Museo Victoria & Albert, Londres.

Esa misma cuestión y, sobre todo, su implicación y usos reales en el ámbito del arte, me he preguntado a la hora de escribir este post. Pues bien, en una definición rápida, un drone es todo aquel vehículo aéreo no tripulado o en sus siglas inglesas UAVs (Unmanned Aerial Vehicle).

Realmente, su uso más prolongado se ha desarrollado en el ámbito militar, comenzando en la primera y segunda guerra mundial, en su versión más simplificada, con aviones a control remoto diseñados para entrenar a los artilleros o pensados para misiones de ataque. Con la llegada de los grandes avances tecnológicos en los 80 y, especialmente, en los 90, su uso en cuestiones de “guerra” siguió en crecimiento, donde en la actualidad es triste saber que son usados por los ejércitos de más de 50 países. Pero, si obviamos la imagen deshumanizada que ofrecen los drones como máquinas malditas creadas para el ataque: ¿Cuál es su uso aplicado al arte? ¿Y si hablamos en el ámbito de la protección del patrimonio? En los últimos años gracias al avance de la tecnología y su abaratamiento, así como la capacidad de libre comunicación alcanzada con la llegada de Internet, han hecho posible repensar su utilidad. Así, en el siguiente vídeo puede verse el CAAC (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo) de Sevilla a vista de drone. Estas grabaciones realizadas en el marco del IV congreso Protecturi “Retos y horizontes de la protección del patrimonio histórico”, celebrado a finales de marzo de este año, mostraron las posibilidades de alcance, calidad y prestaciones que pueden aportan los drones en los ámbitos de la protección, el patrimonio y la cultura. Básicamente, permiten acceder, examinar y posteriormente visualizar zonas de difícil acceso para los restauradores. Sigue leyendo

Un ejemplo de Web 2.0: el Museo Picasso de Barcelona

Con la intención de conocer a uno de los primeros museos nacionales en tener blog y una web reseñable por ser ejemplo de 2.0, el equipo del Museo Picasso de Barcelona compuesto por Anna Guarro, responsable de Programas Públicos, Mireia Llorella, gestora de la web, y Cristina Martín, gestora de las redes sociales ha respondido a las siguientes preguntas formuladas por My Art Diary:

P. Vuestra web es un claro ejemplo de una web 2.0 donde lo importante es satisfacer las necesidades del usuario y donde los botones de vuestras redes sociales están bien destacados. ¿Cuándo se creó la web? ¿Cuándo la creasteis el auge del entorno 2.0 ya estaba en pleno proceso o habéis ido adaptando la web a las necesidades?

R. En el 2008 se implementó una nueva web para adaptarla a las necesidades de los usuarios y los nuevos públicos. La iniciación al 2.0 vino de la mano de Conxa Rodá empezando por el Blog en mayo de 2009 (que funcionó y sigue funcionando como plataforma articuladora del desarrollo e implementación de la estrategia 2.0), Youtube en abril, Facebook en junio, Twitter en noviembre de ese mismo año y consecutivamente fuimos abriendo el resto. En la web incorporamos también el apartado “Conecta” con los enlaces al entorno 2.0 que gestionamos y a posteriori añadimos los botones de nuestras redes en diversas páginas de la web para adaptarnos al nuevo entorno social con contenidos más transversales e interrelacionados.
Bajo la dirección Bernardo-Laniado Romero, se trabajó en un nuevo diseño de la home, que resultó en una gran mejora de la usabilidad de la web. Actualmente estamos poniendo las bases para un centro de conocimiento online sobre Picasso y este mes de mayo estrenaremos una serie de publicaciones digitales, bajo el nombre de “Quaderns”, que profundizarán sobre los contenidos de la colección.

Imagen de la sección "Conecta" de la web del Museo Picasso Barcelona

Imagen de la sección “Conecta” de la web del Museo Picasso Barcelona

P. En 2010 ganasteis uno de los premio más reconocidos, el Museums and the Web. ¿Cuáles consideráis fueron los factores claves de vuestra web que os hicieron merecedores de este galardón? Sigue leyendo

¿Todavía crees que Internet y el acceso a la información es gratuito?

En una sociedad donde los gurús tecnológicos aseguran la llegada de la cuarta gran revolución digital con el crecimiento del llamado internet en las cosas, resulta necesario detenernos a pensar lo que ello supondría en nuestros hábitos diarios como en su día, por ejemplo, supuso la televisión o la fotografía digital. No hay que irse muy lejos para comprobar hasta donde está llegando el debate, ya que el pasado febrero se celebró en Barcelona el Mobile World Congress donde se vaticinó que Internet en las cosas tendría un impacto social y económico hasta diez veces mayor que el que Internet tuvo en sí mismo.  Sigue leyendo

La Historia del Arte en la sociedad en Red. Nuevos retos, nuevos perfiles.

El pasado 18 de marzo estuve en Santiago de Compostela manteniendo un coloquio con el Director del Museo Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, donde charlamos sobre lo que ha supuesto la llegada de las redes sociales para los museos, casos de éxito y campañas en la Red. En las siguientes líneas os dejo las conclusiones sobre algunos de los temas tratados. También podéis ampliar más información en el storify creado tras el evento. Sigue leyendo

Datascape: una mirada tecnológica de la realidad

En la actualidad, fruto del avance de las nuevas tecnologías, entre ellas la aparición de la interfaz gráfica a finales de los 70, nos vemos sometidos diariamente a un enorme flujo de datos e información que como inevitables consumidores debemos procesar. Sigue leyendo